Querida Marca,
el otro día cambié los limpiaparabrisas del coche. Iban bien, o eso pensaba yo, pero hacía mucho que no los cambiaba, y como venían lluvias, los cambié.
Vaya diferencia! De repente me di cuenta de lo mal que limpiaban los que llevaba hasta ese día.
Lo mismo pasa con muchos procesos al gestionar tu marca, que no nos damos cuenta de lo que se han deteriorado y “los restos” que dejan cada vez que se ponen en marcha.
A veces una mirada desde fuera ayuda a detectarlos.
Hablamos cuando quieras y los revisamos.
Te sorprenderá la claridad con la que de repente circulas cuando el cristal está limpio y puedes ver claramente hacia dónde vas.
Abrazo!