Querida Marca,
Hasta ahora nos habían dicho que la fricción era mala, que había que evitarla a toda costa. Que teníamos que “ponerlo fácil”, “no hacer pensar”.
¿Y si al final resulta que la fricción no es tan mala?
¿Y si ponerlo “un poquito difícil” aumenta el atractivo de lo que queremos vender?
A veces pasa.
Piénsalo.
Abrazo!