Querida Marca,
no eres un bot, verdad?
Entonces, no hables como un bot, no contestes como un bot, no escribas como un bot.
No sustituyas tu alma por una supuesta profesionalidad, «modernidad» o eficacia.
Lúcela, hazla brillar.
Cuida tu alma como si te fuera la vida en ello.
Porque te va.
Abrazo!