Querida Marca,
le leí hace un tiempo a Jason Fried en uno de sus emails que el marketing es “una transferencia de entusiasmo”, y no puedo estar más de acuerdo con él.
El buen marketing es el que nace del entusiasmo, de la convicción por lo que se hace, del compromiso por la visión, de esa necesidad de contar lo que hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos.
Si no existe ese entusiasmo, si lo que estamos haciendo es “simplemente un trabajo”, se nota. Lo siento mucho, pero se nota. Si lo que cuentas lo cuentas “porque toca”, se nota. Si no te lo crees, se nota. Y si lo hace un robot, porque a ti no te apetece, se nota todavía más.
¿Aún tienes ese entusiasmo?
Porque si no, todo lo demás tampoco te va a servir de mucho, me temo.
Abrazo!