Querida Marca,

El otro día le escuché a Simon Sinek (el del “golden circle“, sí) una metáfora que me pareció muy buena para explicar la importancia de definir tu propósito como marca más allá del de ser rentable y ganar dinero, eso con lo que soy tan pesado.

Él comparaba las empresas (las marcas) con un coche, y la gasolina con el dinero. Y la reflexión era que el fin último de la existencia del coche no era consumir gasolina, sino desplazarse hasta su destino. De la misma manera, el fin último de tu existencia como marca no es el generar dinero, sino llegar a un “lugar“, y el dinero es simplemente el combustible que te permite seguir moviéndote hasta llegar allí. ¿Que a veces habrá que desviarse un poco para repostar?, vale, pero el objetivo no es ir de gasolinera en gasolinera coleccionando tickets, sino tener la gasolina suficiente, repostando por el camino, para llegar a nuestro objetivo. Y ya luego podremos discutir si ese objetivo podrá ser algo “egoísta y material” (ser la #1 de tu categoría) o algo más “aspiracional” (cambiar el mundo, empoderar a las mujeres, facilitar el acceso a la tecnología a todo el mundo, o lo que sea que hayamos definido) capaz de generar empatía y arrastrar a la gente a subirse a tu coche.

Ah, y una cosa más añadiría yo. Para que el coche se mueva, no hace falta tener el tanque de gasolina a full. El coche también se mueve con el depósito a tres cuartos, a mitad e incluso a un cuarto. Lo importante es tener claro el destino, para así poder buscar gasolineras en ruta antes de que se encienda la luz de reserva.

¿Arrancamos motores, Querida?

Vámonos!

Abrazo,

L.

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